miércoles, 20 de mayo de 2015

"Un Rey que lo vale todo; un llamado que Cuesta Todo"

Hace unas semanas leí un artículo que hablaba sobre el crecimiento del evangelio en Latinoamérica, para ser honestos el articulo hablaba más acerca de las decisiones de fe que se dan cada semana  en algún evento evangelistico  o aire libre que las iglesias están envueltas, el articulo concluía que el número de decisiones de fe ha crecido abundantemente, pero que el problema era que solo el 10% (por ser optimistas) de todos estos llevan a ser verdaderos discípulos de Jesús. Y talvez el problema central de todo esto es que no somos claros en predicar lo que cuesta seguir a Jesús. 
Así que los invito a profundizarnos en este pasaje para ver si entendemos un poco que es lo que demanda el Señor de nosotros.

Lucas 9:57-62
57 Iban por el camino cuando alguien le dijo: —Te seguiré a dondequiera que vayas. 58 —Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59 A otro le dijo: —Sígueme. —Señor —le contestó—, primero déjame ir a enterrar a mi padre. 60 —Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios —le replicó Jesús. 61 Otro afirmó: —Te seguiré, Señor; pero primero déjame despedirme de mi familia. 62 Jesús le respondió: —Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.

Hay tres distintos tipos de personas en este pasaje, el tema principal se trata acerca  de “seguir a Jesús”, el primero dice: ‘Te seguiré’; al segundo Jesús dice: “sígueme”; el tercero dice ‘Te seguiré’. Se trata acerca de ser seguidores de Jesús. 
Es acerca del gran costo que involucra ser seguidores de Jesús.
Jesús muchas veces llamo a muchos para que lo siguiesen, el llamo a Mateo, Felipe, Pedro para que lo siguiesen. El también llamo al joven rico para que lo siguiese y a muchos otros más, y cada vez que el hacía esto siempre usaba la misma palabra griega.

"Akoloutheo": es un imperativo en el presente, un mandato en curso que involucra algo más allá del momento. En el tiempo presente esta implicación se vuelve explicita. Algo así como un “mantente siguiéndome” “de ahora en adelante en toda tu vida, sígueme”

Es un seguimiento permanente y constante, no es solo un evento temporal, es por el resto de nuestras vidas. Y esto tiene mucho asidero con lo que Jesús dijo en el verso 23 de este capítulo: Y decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo”. Negarse a si mismo y seguir a Jesús fue lo que Jesús dijo en su verdadera invitación para el reino de los cielos.
Cuando nosotros llamamos a las personas para salvación, les estamos llamando a un abandono radical de su ser que involucra: negarse a sí mismo, auto sacrificio y auto sumisión.
Jesús está diciendo “Si tú quieres venir en pos de mí, tienes que llegar al punto en el que te niegas a asociarte por más tiempo con la persona que eres”
Seguir a Jesús no nos cuesta algo, seguir a Jesús nos cuesta todo. Es algo muy costoso.

   1. Un llamado a Negarse asimismo – Nuestro Rey por encima de nuestra  comodidad personal (57-58)

Alguien (uno) Mt 8:19 nos ayuda a conocer quien este “uno” es,  no es simplemente alguien sino es un escriba Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas”
Esto fue un momento de emoción, este hombre está ahí muy dispuesto, ha visto los milagros (Mt 8:5-18) ha sido parte de la multitud, ha tenido esta experiencia de primera mano, esta sin palabras, atraído a Jesús.
Era muy común para los escribas en aquellos tiempos, el buscar de nuevos Rabís/maestros, y comprometerse a convertirse en su estudiante durante un cierto tiempo de entrenamiento, el cual involucraba viajar alrededor donde sea que el Rabí/maestro vaya, y una vez que el estudiante haya aprendido de su maestro, el sencillamente dejaría al maestro. Mt. 8:18-19 lo deja claramente que este escriba se acercaba a Jesús solo como un estudiante se acerca a su maestro. El incluso llama a Jesús maestro.
Pero el llamado a seguir a Jesús y ser su Discípulo 
NO ES UN LLAMADO TEMPORAL, NO ES UN EVENTO O UN MOMENTO DE EMOCION, ES PARA TODA LA VIDA. 
El cristianismo no es temporal, es una forma de Vida.
Entonces por que Jesús le respondió esto?
Porque Jesús conocía el corazón de este escriba, Jesús conoce el corazón de todos y cada uno de nosotros, este era un problema en el corazón de este hombre, él estaba acostumbrado por ser un escriba a tener una vida llena de comodidades; los escribas tenían un buen estándar de vida, eran los expertos de la ley, eran los autorizados a interpretar la ley, eran los abogados de su tiempo, Jesús conocía esto, y Jesús fue mucho más allá de sus palabras de emoción, el conocía su corazón
En su corazón este hombre solo tenía un compromiso temporal y un deseo de continuar con su vida llena de comodidades a la cual estaba acostumbrado, pero el Seguir a Jesús
 NO SE TRATA DE AUTOSATISFACCION SINO DE NEGARSE A SI MISMO

Negarse a sí mismo “si alguien viene en pos de mí, niéguese a sí mismo”  no es acerca de que gano yo al seguir a Jesús sino que estoy dispuesto a dejar por él. Se trata del nivel de desesperación: “la verdad no quiero negociar nada, mi condición es tan mala, quiero el perdón, la gracia de Dios quiero ir al cielo con Jesús, y no pongo condiciones para ello”.

Jesús, llamándose a sí mismo el Hijo del hombre, dice que no tiene donde recostar su cabeza. Incluso las zorras y las aves tienen  donde estar. La premisa detrás de estas palabras es que los discípulos tendrán que seguir el mismo camino que el Hijo del Hombre. El discipulado requiere confiar en Dios en medio del rechazo. La respuesta de Jesús es muy interesante. El declara que una persona que desee seguirle debe renunciar a lo que otros consideran las necesidades de la vida, la seguridad e incluso a un techo para dormir! Jesús le dice, literalmente, que él y sus seguidores no tenía casa para descansar en o un lugar para encontrar seguridad y refugio! Recuerde, ellos estaban en camino a Jerusalén, donde Jesús sería juzgado de manera ilegal y condenado a muerte!

Con demasiada frecuencia somos muy rápidos en decir vamos a seguir a Jesús dondequiera que nos conduzca, pero nos olvidamos que ser un discípulo de Cristo exige que estamos listos y dispuestos a renunciar a lo que consideramos nuestra comodidad personal!

Cualquiera que sea el llamado en tu vida va comenzar con negarte a ti mismo, tienes que darte cuenta de ello cuando aspires a seguir a Jesús.
Que comodidades personales estas dispuesto a dejar por tu amor a Jesús?

Hay una corona al final en la vida del cristiano pero también hay una cruz en el medio de su vida.

2.    Un llamado al Auto-sacrificio: Nuestro rey por encima de nuestra lealtad familiar (V59-60)

La segunda escena envuelve a un hombre quien desea enterrar a su padre antes de seguir a Jesús. Aunque este pedido parece muy razonable, lo que este aspirante a discípulo está diciendo que para él la familia esta antes que Jesús. Es en realidad una excusa para justificar su retraso a seguir a Jesús, la gran diferencia entre este hombre y el otro es que Jesús es quien le pide que lo siga, y su respuesta es una excusa para demorar su llamada.

No sabemos si su padre estaba en realidad muerto. Según la costumbre judía, el entierro tomaba lugar inmediatamente después de la muerte. Ellos no embalsaman, sólo envolvían los cuerpos e inmediatamente después lo ponían en la tumba. Los judíos tenían 30 días de luto, para ir y hacer lo que necesitaban hacer. Era honorable para dar sepultura a los muertos y en particular la responsabilidad de un hijo para asegurarse de que su padre fuera atendido apropiadamente en su muerte.

En la superficie este acto dice muy buenas cosas acerca de este hombre, sin embargo él sabe que Jesús va estar moviéndose de ese lugar, el acababa de decirle al escriba que no tenía donde reposar su cabeza, era itinerante, siempre moviéndose de un lugar a otro.
 Entonces donde estaría el en 30 días? Donde estaría en 60 días? 
Donde va estar en cual fuere el tiempo que se tome?

Y para ser claros en este asunto, el punto es que su padre no estaba muerto. Él no estaba diciendo que el cuerpo de su padre estaba tirado en la casa esperando a ser enterrado. El no estaría ahí de ser este el caso porque ellos enterraban inmediatamente.  Lo que él está diciendo es: “mira, he vivido mucho tiempo aquí para irme sin mi herencia. Te seguiré, pero como acabo de escuchar lo que le dijiste al escriba que no tienes donde reposar tu cabeza, que los recursos son escasos acá, que no nos prometes nada, entonces sería mejor para mi esperar un poco por lo que he estado esperando todos estos años (mi herencia), cargar mis bolsillos para estar en buena posición por si las cosas no funcionan siguiéndote.

Su punto es: mejor espero que mis finanzas mejoren, dado que en ti es posible que yo no tendré ninguna comodidad, mejor espero y te sigo cuando mi condición mejore y tenga resuelto mi vida.
Este hombre no quería confiar en Jesús como su sostén y proveedor, no está dispuesto a someterse y confiar que nuestro Dios está en control de todo, él quiere que todo esté resuelto para él.

Tan importante como la pérdida de un ser querido es, al final es una prioridad menor. Incluso la mejor de las excusas no debería ponerse en medio de seguir a Jesús. Lo que Jesús le respondió es una exhortación, “deja que los muertos entierren a sus muertos, y tú ven y anuncia el reino de Dios” esto nos muestra que no eran buenas intenciones, si él hubiese tenido el cuerpo de su padre tirado en su casa esperando a ser enterrado, Jesús nunca hubiese dicho esto. 

Deja las cosas temporales a gente temporal, deja las cosas que involucran a este reino temporal aquellos que viven solo en este reino temporal, pero tú estás llamado a ser parte de este reino por el resto de tu vida; ven, ve y proclama las glorias de este reino de los cielos. 

Esto es una clara indicación de que Jesús conocía muy bien lo que había en el corazón de este hombre, él lo escucho de sus labios, quiero esperar que mi padre muera. (parafraseando lo que le dijo Jesus) el proclamar el reino de Dios no puede esperar. Tu no ves el cuadro completo, tus prioridades están equivocadas. Cosas seculares importan a gente secular. Si tú quieres seguirme para ser parte de este reino de Dios entonces olvídate de las cosas seculares que este mundo ofrece.
Para este hombre las comodidades y la seguridad material eran más importantes que el seguir a Jesús, confiar en Jesús y auto-sacrificio no sirven para el.

 3.     Un llamado al Auto-sumisión – el tercer hombre (v61-62)

entonces también dijo otro” probablemente este “otro” también estaba siguiendo la conversación que había sucedido antes. “te seguiré, Señor” Pero no voy a ser como el otro tipo, Yo te seguiré y no voy a esperar que mi padre muera, lo único que quiero hacer es ir a mi casa y decir adiós a mi familia y a los que están en mi casa.

Esto tiene que ver con preocupación por la familia también, sin embargo Jesús interpreta esto como un deseo por aferrarse a la vida vieja. Esto también es rechazado profundamente por parte de Jesús con una advertencia, de que mirar atrás cuando estamos en el servicio de Jesús nos vuelve no aptos para el reino de Dios

El tema acá es salvación, el asunto venir al reino, el versículo 62 lo vuelve claro, se trata de venir al reino, en otras palabras Jesús dice: “mira, si te estas aferrando a algo del pasado, no puedes ser parte de esto” salvación es para aquellos que han llegado al completo punto de negarse a sí mismo.

El señor puede que no te quite todas tus comodidades, puedo que no te quite todas tus posesiones, puede que no corte todas tus relaciones sociales, pero no es una negociación.
Lo que debemos reconocer es que el infinito valor del evangelio de Jesucristo es tan grandioso, que si el me pide algo, con gusto lo dejaría todo.

Responder apropiadamente a Jesús no tiene que ver con emociones, no se trata de un momento o estado de ánimo, no se trata de ningún interés superficial, ni siquiera se trata de decir “te seguiré”. Se trata de negarse a sí mismo, un profundo deseo de dejarlo todo atrás por que el valor de Jesús es tan infinito.

El pecador ha llegado al punto de desesperación por el obrar del espíritu santo, Jesús dijo “ninguno que no tome su cruz y me siga no es digno de mi” “el que ha encontrado su vida la perderá,  y aquel que ha perdido su vida por mi causa la hallara” se trata de perder nuestra vida, se trata de odiarnos a nosotros mismos, no aferrarnos a nada del pasado.

Una completa sumisión al señorío de Jesús sobre familiares, amigos, e incluso nuestra propia vida, Jesús demanda un amor superior a todo por parte de nosotros, en Lucas 14:26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”.
Entonces qué es lo que Jesús quiere decir?
Lo que quiere decir es, ámame a tal punto que haga parecer todo lo demás que valores, ames y aprecies, como que lo odiaras, porque tu amor por mí es mucho más grande e intenso.
Pon como ejemplo la más íntima relación que tengas en esta vida y cuanto significa para ti y piensa cuanto más tienes que amar a Jesús para que amar a esta persona parezca odio?

Jesús dice al menos que tú hagas eso, no puedes ser mi discípulo.
La mano del discípulo tenía que permanecer en el arado, esto tiene mucho sentido porque la tierra en Israel es muy rocosa, y la persona que perdiera la vista en lo que estaba haciendo dañaría las sendas. Jesús nos dice que el discipulado demanda enfoque de parte nuestra.

Sólo Lucas cita este simbolismo del arado, un detalle que subraya el compromiso del discípulo. Los discípulos no pueden mantenerse alejado de la tarea. El discipulado no es un segundo plano, una tarea parcial, o un hobby. Es producto del llamado de Dios y debe ser realizado con la seriedad apropiada.

Él no tiene que mirar  atrás, él no tiene que amar el mundo que ha dejado. El ejemplo más cercano de lo mal que mirar atrás es, pasó con la mujer de Lot en Génesis 19:26 después de que a ella se le dijo que no mirara atrás cuando  Sodoma y Gomorra estaban siendo destruidos, ella desobedeció y miro atrás y se volvió estatua de sal. Así que para el verdadero discípulo de Jesús, El amor por Jesús debe ser superior a cualquier cosa, y él tiene que ser completo en Jesús.

Conclusión

Seguimos a Jesús, quien es nuestro Rey quien es digno de todo el esfuerzo, toda persecución, digno de todo, y él está extendiendo un costoso llamado para nosotros, un abandono radical, un llamado a negarse a sí mismo, el sacrificio y la sumisión 
 
1. Ser un seguidor de Jesús no es un llamado temporal basado en emociones , es una forma de vida basada en negarse a sí mismo , cuando somos llamados al servicio somos llamados a seguir al Señor dondequiera que Él nos lleve , Él debe ser nuestra comodidad y satisfacción , él es nuestro Rey y él es digno de todo .
¿Qué comodidades personales está dispuesto a dejar por una obediencia comprometida con Cristo?
 
2.  Seguir a Jesús no es un llamado a la seguridad terrenal sino a una vida de sacrificio, confiando en que nuestro Señor es nuestro proveedor y sustentador, no empezamos a servir al Señor cuando tenemos todo resuelto, o cuando se ha alcanzado una estabilidad financiera, su llamado es un llamado inmediato, Jesús es más importante que cualquier cosa en este mundo, incluso la familia, Él es nuestro pastor, nada me faltara.
¿Estás listo para inmediatamente seguir el llamado del Señor confiando que proveerá lo que necesites?
 
3.  Seguir a Jesús no es un llamado a aferrarse al pasado, sino un llamado a la sumisión completa, confiando en el señorío del Señor , amando al Señor con todas nuestras fuerzas , mente y el corazón , sin volver a mirar la vida que dejamos atrás , no poner nada por encima de nuestro Señor.
¿Estás listo dejar lo que sea que te estés aferrando de este mundo, y ser obedientes al llamado de Jesús?
 




PS Mike






miércoles, 24 de abril de 2013

The Baptism of the brave Rufina


 Like on every mission trip, I was told one day that we would be baptizing some people. That strange feeling of joy and excitement flooded my heart in addition to the sense of responsibility because I imagine that someone else planted the seed that we were just going to reap. I still didn't know the number of people getting baptized but the news brought great excitement to my whole being and spirit. Something inside told me this would not be a simple baptism and the thought of so many days of being away from home was not going to worry me today, plus for a moment I could forget how much I miss my fiancee (maybe I should not mention that). I patiently waited until 3 in the afternoon, still thinking about what to wear. The sun was very strong producing a sensation of heat, but I know Catahuasi and Huayllampi very well, and normally by the afternoon the temperature goes down very fast.

Huayllampi is a very nice village with very warm and friendly people, about 4 or 5 hours away from Lima if you take the way through Cañete and Lunahuana. The altitude is not too bad (nothing you cannot handle) 1370mt (4495ft), and about 5 minutes’ drive from where we stayed in Catahuasi.
Throughout the whole late afternoon the excitement and joy of the baptisms came over me. We headed north about 8 minutes drive to Canchan where there is a small creek, where we baptized Pablo, an elderly man of 84 years whom we had to carry to be able to baptize him, but he is not the center of my story today.
So we left Canchan and went to the south heading towards Huayllampi through Catahuasi. I got off and went in to a house where I was supposed to be waiting for a lady who was going to be baptized and told that she was just coming, it’s about 200 meters away from the place of baptizing where the rest of the team were. The emotion came over me, because as I said the baptisms and dedications bring me a happy feeling. I was extremely surprised to see this sister (as for some reason that I could not explain, I thought it was someone of 40-50 years) because she is an elderly lady with a very beautiful contagious smile who proudly told me that she has been a believer in our Lord Jesus Christ for almost a year and has been looking forward to this day of her baptism. Her name is Rufina and she is 93 years old.
We travelled to the place where we were carrying out the baptizims in a small puquio (small spring of water) formed alongside the raging river Cañete, but which is about 50 meters deep, and the first thing I have in mind is how will this lovely old lady who clings tightly to my arm when walking make it down.
We stood in front of the place and now that doubt invaded her face too and she asked “How will I get down? Will I be rolling in the deep?” Despite the great emotion that baptism gives me, the thought also came to me that I wonder if it is really worth the complication, and if going down this slope will cause an accident just in order to have a baptism. But before I could say anything it seems that she has read my mind, and said “no way! You can’t stop this baptizm, this is the day that the Lord has made for me and this will not give me fear” and with that decides to start the complicated journey down holding on to my hand.
A strange feeling of admiration for this brave elderly lady filled my mind (as I do not know if I would be able to do that at that age). Every step downhill takes a year of my life without exaggeration, because she rests the whole weight of her body on my arm. The decline becomes more complicated and I see how tired she is, and she begins to tremble, but I do not know if this is the fear of falling or joy of the baptism. I try to be brave and give encouragement but in my mind I wonder who encourages me? There were 4 people baptized in this place and part of the group tries to help the others to make this complicated and rocky descent.
Finally we descended and I still wonder how we did it? Plus to look at everything that we went through to get down, I now think of how we are to get back up! but that concern comes later. Along with Paul (the American pastor and leader of the group) we enter the puquio. I will not lie about how cold the water was. In any other situation it could induce hypothermia but this gives me excitement and joy, and the sound of the mighty and raging river Cañete offered a pleasant sounding symphony from God - a celestial melody using nature to do so. Rufina is super excited, but when entering the water she can not help but exclaim “oh that’s cold”. The puquio is not too deep as it almost reaches knee height on me, but I know how small Rufina is (she almost reaches my shoulders) I know it will be enough for her.
Once in the water, after making the usual questions of baptism, and with great conviction a 92 years old lady replied “I have faith and I love my Lord Jesus Christ and want to obey him in everything”.
What a faith!, what a joy! What a courage of this old woman, who I had the privilege to have been part of her baptism, and submerged for two seconds in the cold water, makes me pray that God will keep this fearful woman whose courage inspired me to write.
Needless to say, the excitement of that baptism was such that we climbed back up the slope quickly and happy like 17 year old teenagers. I will always remember that April 4th, 2013, and will always remember the courage and fidelity of this sweet old Rufina, God fearing woman.
It has been many days since this event, but still my spirit rejoices in recounting this story to you. Some people may be baptized in a beautiful marble baptistery made of fine ceramic, and have great joy. Some as we have had the privilege to baptize, may be in rivers like the Amazon, or precious puquios like this, as great servants like Rufina and also have great joy.




El bautismo de la valiente Rufina


 Como en todos los viajes de misiones recibo la noticia que hoy nos toca bautizar a algunas personas. Esa sensación de gozo y emoción inunda, cierto sentido de responsabilidad también, porque imagino que alguien más sembró la semilla que nosotros estamos yendo a cosechar, aun no se el número de personas que llegaran a hacerlo pero la sola noticia trae gran emoción a mi ser. Algo dentro de mí me dice que este no será un simple bautizo, la faena de los muchos días fuera de casa por este día no me preocupa más, y por un tiempo eh dejado de extrañar a mi novia(tal vez no debería mencionar eso) pacientemente espero las 3 de la tarde, pensativo aun acerca de que debo vestir, pues aunque hoy el sol estuvo muy fuerte produciendo una gran sensación de calor, conozco muy bien catahuasi y huayllampi y sé que por la tarde el clima baja a gran proporción.
Huayllampi es un pueblo muy agradable con gente muy cálida y amable, a unas 4 0 5 horas de lima si tomas la ruta vía cañete pasando por lunahuana, la altura no es tan fuerte (nada que no se pueda soportar) 1370msnm. Y a unos 5 minutos de manejo de donde nos hospedamos en catahuasi.
Ya pasada la tarde la emoción y sensación de gozo por el bautismo me invade, nos dirigimos al norte a unos 8 minutos de manejo a canchan hay un riachuelo pequeño, y nos tocó bautizar a Pablo un anciano de 84 años al cual tuvimos que cargar para poder bautizarlo, pero él no es el centro de mi historia hoy.
Dejamos canchan y ahora nos vamos al sur para huayllampi atravesando catahuasi, nos detenemos en un lugar y yo desciendo de la camioneta y el resto se adelanta unos 200 metros me dicen que espere ahí que una hermana va bautizarse y que ya venía. La emoción se apodera de mí, pues como ya lo dije los bautismos al igual que las dedicaciones me traen una alegre sensación. Mi sorpresa es muy grande al ver salir a la hermana (que por alguna razón que no puedo explicar pensé que era alguien de entre 40 a 50 años) es una anciana de sonrisa contagiante que muy orgullosa me cuenta lleva un año en la fe en nuestro señor Jesucristo, y que ha estado esperando con ansias este día de su bautismo, su nombre es Rufina  y tiene 93 años.
Nos dirigimos camino al lugar donde nos toca bautizar un pequeño puquio ( pequeño manantial de agua) formado al costado del torrentoso rio cañete, pero que está a unos 70 metros de descenso en picada, y lo primero que tengo en la mente es como hare para bajar a esta preciosa anciana quien se aferra fuertemente a mi brazo al caminar,
Nos paramos frente al lugar y como que la duda invade su rostro y me dice: uy y ahora podre bajar? Voy a terminar rodando? (pese a la gran emoción que el bautismo me provoca, la sensatez también viene a mi) me pregunto si en verdad es justo forzar a esta anciana descender tan complicada pendiente solo para bautizarla; pero mucho antes de decirle algo pareciera que ella ha leído mi mente, y  me dice: de ninguna manera dejo de bautizarme; este es el día que hizo el señor para mí y esto no me dará temor, y decide comenzar el complicado descenso sujeta a mi mano.

Una extraña sensación de admiración hacia esta anciana invade mi ser(no se en verdad si a esa edad yo sería capaz de hacer eso) cada paso que damos en descenso se lleva un año de mi vida sin exagerar, porque ella descansa todo el peso de su cuerpo en mi brazo, el descenso se hace más complicado y veo lo cansada que esta, parte de su ser comienza a temblar no sé si de miedo a caer o la alegría por el bautismo, trato de ser valiente y darle ánimos pero en mi mente me pregunto y a mi quien me da ánimos, son 4 personas bautizándose en este lugar y parte del grupo trata de ayudar a los otros y parte del grupo tiene que hacer este descenso complicado y rocoso.
Finalmente descendimos aún me pregunto como lo hicimos? y al mirar todo lo que descendimos me pienso y ahora como subiremos?, pero esa preocupación vendrá después. Junto con Paul (el pastor americano líder del grupo) ingreso al puquio, no voy a negar lo frio que el agua estuvo, en cualquier otra situación podía producir hipotermia pero en esta me produce emoción y alegría, además el sonido del caudaloso y torrentoso rio cañete como que ofrece un sonido agradable la sinfónica del señor tocando una melodía celestial usando la naturaleza para ello, Rufina está súper emocionada, pero al ingresar al agua no puede dejar de exclamar: uy! Que frio hace… el puquio no es tan profundo me llega casi a la altura de la rodilla, pero conociendo lo pequeña que Rufina es (me llega casi al hombro) sé que será suficiente para ella.
Ya en el agua una vez hechas las preguntas típicas de bautismo. Y con una gran convicción esta anciana de 92 años responde: tengo fe y amo a mi Señor Jesucristo y quiero obedecerle en todo.

Que convicción, que gozo, que valentía de esta anciana, que privilegio tengo de haber sido parte de su bautismo, ya sumergida por dos segundos en el agua, solo pienso y oro en mi mente que Dios guarde a esta temerosa mujer cuya valentía me inspiro a escribir…
Demás está decir que la emoción de ese bautismo fue tal, que subimos la pendiente como unos adolescentes de 17 años, lo hicimos rápido y contentos. Siempre recordare ese 04 de abril del 2013, y siempre recordare la valentía y fidelidad de esta dulce anciana Rufina mujer temerosa de Dios.
 Han pasado muchos días pero en mi ser mi espíritu aún se regocija al narrar para ustedes esto, algunos bautizan en hermosos bautisterios hechos de mármol y cerámica fina, y tienen gran gozo, algunos como nosotros tenemos el privilegio de bautizar en ríos como el amazonas, o preciosos puquios como este, y a grandes siervas como Rufina y también tenemos gran gozo.
  


martes, 1 de mayo de 2012

La Necesidad del Evangelio



"… no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16).
 El evangelio es "poder de Dios para salvación".  La afirmación la hace el apóstol Pablo en su carta a los Romanos, en el capítulo 1:16, para disuadir a quienes pensaban que él no había ido a Roma a predicar el evangelio porque albergaba algún temor de visitar aquella gran ciudad, capital del imperio romano.  Si bien esa gran ciudad estaría plagada de los poderosos de este mundo, los sabios y entendidos, los filósofos e intelectuales, los religiosos e idólatras y el mismo imperio romano, era, sin duda, poderosa.
 No obstante, el apóstol vivía confiado en que el poder de Dios le sostenía y que él mismo como "siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios", era portador del mensaje dirigido por Dios a los hombres para salvación, por lo cual el temor o la vergüenza no correspondían con su fe y llamamiento, pues, estaba plenamente persuadido de que el evangelio es el "poder de Dios para salvación a todo aquel que cree".  Permítame recordarle que este evangelio es, en esencia, Jesucristo, su persona y obra.
 En relación a la declaración del apóstol Pablo antes citada, podemos agregar que el evangelio es el único medio por el cual el hombre pecador puede ser salvo.  Con reverencia decimos que Dios no tiene otro recurso para obrar la salvación de los pecadores.  ¿Estamos limitando a Dios?  No.  ¡Dios nos libre!  Sin embargo, el Dios Todopoderoso y Soberano -para quien nada es imposible- y quien hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, no puede salvar al hombre pecador por otro medio que no sea la fe en el Señor Jesucristo, único medio establecido desde la eternidad para la salvación de los pecadores.
El poder y la voluntad de Dios hacen del evangelio el único medio efectivo para salvar a los pecadores.  El apóstol Pedro dijo a los judíos que rechazaron a Jesús: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos.4:12).
 Alguien dirá: "Pero, ¿acaso no van al cielo las personas buenas que están consagradas, practican las grandes religiones y adoran en los templos?  ¿No basta con que el hombre tenga una buena conducta, que deje los vicios, que no haga lo malo y que haga lo bueno?  ¿No adoramos todos al mismo Dios, llámese como se llame?"  La respuesta es negativa: ¡no!
 Permítame contestarle que si el asunto de la salvación del hombre pecador dependiera de los medios que él, en sus tinieblas, presume sean obras merecedoras del favor de Dios, si la salvación misma fuera alcanzada por instancias humanas, si Dios en alguna manera estuviera obligado o quedara comprometido a otorgar salvación a los hombres cuando éstos hacen algo de su propia inventiva con el objeto de agradarle y hacerse acreedores de su favor, basados en su justicia propia y para su gloria personal, entonces, el hombre podría jactarse de que la salvación ha sido conquistada por él; y, sencillamente, no es así, porque la salvación, en sentido absoluto, es la obra de Dios.
 Lo cierto es que "hay camino que al hombre parece derecho, pero al final es camino de muerte" (Proverbios 14:12).  En el mundo pecador siempre ha habido criterios diversos en cuanto a cómo y dónde adorar a Dios.  En tiempos de Jesús no fué diferente.  La mujer samaritana le dijo a Jesús: "Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén está el lugar en donde se debe adorar" (Juan 4:20).
 ¡Escuche!  Ninguna diferencia hace la forma o el lugar de adoración si los adoradores no adoran de la manera que Dios Padre busca ser adorado.  "Vosotros adoráis lo que no sabéis" (v.22a).  Estas palabras, de la respuesta de Jesús a la mujer samaritana, se pueden aplicar perfectamente a todos aquellos que pretenden adorar a Dios siguiendo sus propios criterios y sometiéndose a mandamientos de hombres mientras permanecen muertos en sus delitos y pecados y se hallan en total desacuerdo con las instrucciones bíblicas respecto a la adoración. "…Los que le adoran, es necesario que le adoren en espíritu y en verdad" (v.24), le dijo el Señor a la samaritana.
Podemos notar que aquella mujer (y los samaritanos) tenía la espectativa -por el anuncio profético- de la venida del Mesías, el Cristo; confiaba en que cuando viniera les declararía todas las cosas (v.25).  Sin embargo, tenía al Mesías de frente; mas, no le reconoció ni creyó en él sino hasta que el mismo Señor se reveló a ella.  ¡Cuántas personas en este tiempo hablan profusamente respecto a la segunda venida de Cristo mientras a la vez rechazan el evangelio de la gracia de Dios!
 ¡Cuántas religiones hay en el mundo!  ¡Cuánta idolatría! ¡Cuánta confusión!  Pero Dios sigue en su plan de que el evangelio de Jesucristo sea predicado en todo el mundo, a toda criatura, a todas las naciones, y entonces vendrá el fin, "cuando será revelado el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tesalonicenses 1:7,8).  También "cuando venga" será "para ser glorificado en aquel día en sus santos y ser admirado de todos los que creyeron" (v.10).
 "El mensaje de la cruz –el evangelio- es locura a los que se están perdiendo; pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios" (1 Corintios 1:18).  Este mensaje jamás fue idea de pecador alguno, no importa cuan encumbrado esté.  Esta es la sabiduría oculta que los magnates de este mundo (los sabios y entendidos) no alcanzan descifrar porque los de su época, creyendo agradar a Dios, crucificaron al Señor de la gloria.  El pecador razona; y, en su vano razonamiento sólo llega a darle forma a sus ideas y adorar a sus propios ídolos, pero no puede entender las cosas espirituales porque está muerto en delitos y pecados; en tal condición no puede dar crédito al mensaje de la salvación por gracia en Cristo.
 Estas son las "cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre"; sólo si el Espíritu de Dios se las revela las podrá entender.  Dios continúa ofreciendo al hombre el único medio por él establecido para la salvación.  Jesús, el Salvador de los pecadores, continúa llamando a los pecadores a través de su Palabra y de sus ministros, diciendo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por medio de mí" (Juan 14:6).  Dice también: "Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12).  Citamos, además, a Juan 10:9 en donde Jesús declara: "Yo soy la puerta; el que entre por medio de mí, será salvo".
 Para establecer este medio único para la salvación, le fue necesario a Dios Padre entregar a su Hijo.  Jesús fué "entregado por el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hechos 2:23).  Le fue necesario al Hijo de Dios despojarse a sí mismo, humillarse a sí mismo hasta la condición de hombre y hasta la muerte ignominiosa de la cruz para que ese camino nuevo y vivo quedará abierto.  En varias ocasiones, Jesús dijo a sus discípulos que le era necesario padecer, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día para que ese único medio de salvación quedara establecido (véa Mateo 16:21-28; Marcos 8:31 y Lucas 9:22-27).
 Luego de resucitar, el Señor le dijo a los discípulos que iban camino a Emaús: "¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?… Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos… Así era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones" (Lucas 24:26,44,47).
 Para identificarse con los pecadores a quienes vino a salvar, le fue necesario a Jesús ser bautizado por Juan el Bautista en el Jordán.  Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento.  Al ver a Jesús, dijo: "Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".  Luego lo vió que venía hacia él para ser bautizado y Juan se le opuso; entendía que él debería ser bautizado por Jesús, no lo contrario.  Pero, Jesús le dijo: "Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia" (Mateo 3:15).
Como nuestro Sustituto en la cruz, como Aquel que venía a dar su vida en rescate por muchos, como Aquel en quien Jehová cargó el pecado de todos nosotros, le era necesario identificarse con nosotros como si fuera pecador.  Para dejar inaugurado este único camino al cielo, le fue necesario al Santo Hijo de Dios padecer desde que inició su ministerio terrenal en su bautismo a través de la tentación de Satanás, las tentaciones comunes a todos los hombres, la contradicción de hombres pecadores contra sí mismo, el ser perfeccionado por los padecimientos, el rechazo de los suyos y el sufrir la muerte de cruz.  Él lo logró y, así, nos abrió ese camino nuevo y vivo a través de su carne.
 La necesidad del evangelio se hace imperiosa debido a las demandas espirituales que Dios exige del hombre: demandas que el hombre pecador no puede satisfacer.  A causa de la santidad de Dios y de la natural condición pecaminosa del hombre, el hombre no puede allegarse a Dios sin arrepentimiento.  La condición natural del hombre queda expresada en las palabras del salmista David en el Salmo 51:5: "Mira que en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre".
 Siendo pecadores por naturaleza, el hombre está muerto espiritualmente.  La sentencia divina es:  "El alma que peque, ésa morirá" (Ezequiel 18:4); la razón divina: "Porque la paga del pecado es muerte…" (Romanos 6:23).  El problema se enfoca así: "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha endurecido su oído para oir; pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no escucharos" (Isaías 59:1,2).
 Debido a su condición pecadora, el hombre necesita el arrepentimiento; Dios lo exige: "Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Lucas 13:5).  ¿Está el hombre consciente de su condición?  El hombre puede distinguir el bien del mal, pero no puede hacer el bien que debe ni dejar de hacer el mal que no debe porque es esclavo del pecado.  Algunos, al ser confrontados con la Palabra, cuando se les presenta la demanda de Dios del arrepentimiento, la rechazan alegando que no tienen de qué arrepentirse, especialmente aquellos que llevan una vida moral o religiosa que les parece adecuada como para librarse del castigo del infierno y merecer la gloria.  El mensaje de Jesús al comenzar su ministerio fue: "Arrepentíos, y creed al evangelio" (Marcos 1:15).  Es el mismo mensaje que hoy te damos aquí.
 Otra demanda espiritual de Dios a los hombres para que puedan entrar en el reino de los cielos es la humildad. "De cierto os digo, si no os volvéis y os hacéis como los niños, de ningún modo entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18:3).  Lejos de ser humildes, la soberbia es una de las características más evidentes y repugnantes de los humanos.
 Un retrato escrito del carácter y la conducta de los hombres de este tiempo son las palabras de advertencia del apóstol Pablo a Timoteo, en 2 Timoteo 3:1-5: "Y debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.  Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, a éstos también evita".
 Además de humildad, Dios demanda del hombre justicia interior. Jesús le dijo a sus discípulos: "Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, de ningún modo entraréis en el reino de Dios" (Mateo 5:20).  Esto, como vemos, fué dicho por el Señor a sus discípulos para conscientizarles de que necesitaban una justicia interior superior a la propia de la cual los escribas y fariseos se jactaban.  Pero, ¿cual es la condición humana, si se puede saber?
 El apóstol Pablo, bajo inspiración del Espíritu Santo, declara: "Como está escrito:  No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno" (Romanos 3:10-12).  Así pues, si creyeras a Dios, buscarías no apoyarte en tu propia justicia, que es a base de la ley, sino en la que es por medio de la fe de Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe.  Debo informarte que "ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él" (Romanos 3:21,22).
 Asi vemos que, según las demandas espirituales de Dios, al hombre le es necesario poseer fe personal en Cristo, ya que la falta de fe en Cristo -lo mismo que la falta de arrepentimiento- es causa de muerte.  Nuestro Señor decía a los judíos: "Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.  Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no créis que yo soy, moriréis en vuestros pecados" (Juan 8:23,24).
 Dios llama, en su gracia, a los hombres a recibir el alimento espiritual que le es necesario.  "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y a los que no tienen dinero: Venid, comprad y comed.  Si, venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis vuestro dinero en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia?  Oidme atentamente, y comed de lo bueno, y se deleitará vuestra alma con lo más sustancioso" (Isaías 55:1,2).  Y en Juan 6:53, 54 leemos:  "Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo:  Si no coméis la carne del hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el último día".
 Las demandas espirituales de Dios al hombre están por encima de su actual capacidad a causa de su condición no regenerada. Por esa razón, sin importar que el hombre particular sea líder religioso o que, incluso, admire las obras de Jesús como las de un profeta enviado por Dios, si ha de hacer las obras de Dios, tal persona necesita nacer de nuevo.  Tal fue la respuesta de Jesús a Nicodeno, hombre importante entre los judíos:  "De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios…De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan.3:5,7).  ¿Comprendes, por fín, la necesidad del evangelio?
 Te mantendrás fuera del reino de Dios mientras rechazes el evangelio.  Mientras lo rechazas no podrás agradar a Dios según sus términos por más que te esfuerces en la practica religiosa que has elegido:  "Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan" (Hebreos 11:6).  

El Evangelio



 Comenzamos por definir esta palabra española, evangelio, que es la traducción que se le da en el Nuevo Testamento a la palabra griega εὐαγγέλιον (evangelion), cuyo significado es buenas nuevas.  En términos generales, buenas nuevas son buenas noticias de asuntos humanos que alegran el corazón del hombre.
 Cuando cayeron los hombres que se habían levantado contra David y fué muerto Absalóm su hijo, Ahimaas, hijo de Sadoc, se ofreció para dar las nuevas (es decir, la noticia) a David de que Jehová había defendido su causa de la mano de sus enemigos. Joab, general del ejército de David, prefirió enviar a un siervo etíope con las nuevas a David, pero Ahimaas insistió y salió corriendo tras el siervo etíope.  En la ciudad, el atalaya ve venir a uno que corría solo, e informó a David, y el rey dijo: "Si viene solo, buenas nuevas trae".
 Mientras se acercaba, el atalaya vió que venía otro hombre, y que también se trataba de un mensajero.  Lo identificó como Ahimaas y se lo informó al rey.  El comentario del rey fue: "Ése es hombre de bien, y viene con buenas nuevas" (2 Samuel 18:19-33).  Las buenas nuevas de la caída de sus enemigos podían alegran el corazón de David, no así las nuevas de la muerte de su hijo Absalón, cuya vida él había tratado de preservar, y se angustió David con la infausta noticia.
 Sin duda, hay noticias sobre asuntos humanos que traen alegría al corazón del hombre.  El proverbista dice que "La buena nueva conforta los huesos" (Proverbios 15:30); que es "como el agua fresca al alma sedienta" (Proverbios 25:25).
 ¡Cuán gratas son las buenas noticias!  Aquellas que nos informan acerca de beneficios que nos han sido otorgados.  Por ejemplo:  ¡Cuán feliz se siente el condenado al recibir la noticia de que por decreto del presidente de la república se le ha otorgado la amnistía!   En última instancia, todo lo que se pueda considerar buenas nuevas tiene que provenir de Dios.  "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces…" (Santiago 1:17).  
 A través de la historia de la humanidad Dios ha dado buenas nuevas a los hombres.  Cuando solamente se hallaban sobre la tierra la primera pareja, Adán y Eva, y después de haber caído en pecado, Dios, al dictar sentencia dió la buena nueva de que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15).  Sin duda, ellos creyeron dicho anuncio, porque cuando nació su primer hijo, a quien nombraron Caín, Adán dijo: "Por voluntad de Jehová he adquirido varón" (Génesis 4:1).
 Génesis 3:15 es considerado como la primera tenue profecía de la redención del hombre, el "proto-evangelio" o "la primera proclamación del evangelio".  Evidentemente, está expresado de manera alegórica, pero comunica una verdad sublime.  Dice mucho más que lo que está escrito, predice la victoria final de Cristo sobre Satanás.
 Más adelante, en la historia, Noé recibió la buena nueva de parte de Dios cuando se le anunció la destrucción de toda carne, pero que él y su familia serían salvados en un arca. También se le dijo que Dios establecería un pacto con él.  Noé creyó a Dios, y fue preservado (Hebreos 11:7).  "Por la fe, Noé, cuando fue advertido acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe".
 Siguiendo el registro histórico encontramos a Abraham a quien le fueron dadas buenas nuevas cuando Dios le llamó para que le sirviera, se le dijo que tendría un hijo en su vejez; que su descendencia poseería toda la tierra, y que en su simiente serían bendecidas todas las familias de la tierra.   El apóstol Pablo dice en Gálatas 3:8 que éste fue un anuncio anticipado de que Dios había de justificar por la fe a los gentiles: "Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia" (Génesis15:6; Romanos 4:5).
 Luego, encontramos a los israelitas bajo la esclavitud en Egipto.  La buena nueva para ellos fue que Dios había escuchado el clamor de su pueblo, y había descendido para traer liberación a su pueblo por mano de Moisés.  Se nos informa que ellos creyeron las buenas nuevas porque "se inclinaron y adoraron" (Éxodo 4:31).  La noticia de que serían sacados de la esclavitud de Egipto les alegró; pero ésto no era todo: serían además llevados a una tierra prodigiosa, "una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel".  Pero, se nos informa en las Escrituras que aunque recibieron con gozo la noticia de su liberación, la mayoría de ellos no pudo entrar en la tierra prometida "a causa de su desobediencia".
Luego, los profetas del Antiguo Testamento preanunciaban "la buena nueva del reino".  Isaías, libro que algunos llaman "el quinto Evangelio", preanunció, en varios pasajes, el evangelio (buenas nuevas) del reino:  "Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová, como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.  Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos; y caminaremos por sus sendas.  Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra" (Isaías 2:2-4).
 Dijo Dios a Isaías: "Súbete a un monte alto, tú que anuncias buenas nuevas a Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de buenas nuevas a Jerusalén, levántala, no temas; dí a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí a vuestro Dios!" (Isaías 40:9). Esto ocurría siete siglos antes de la venida de Cristo, y, obviamente, aunque más adelante encontramos la información de que, en último término, estas profecías anunciaban el reinado del Mesías, las mismas eran también referencias a la futura liberación de Israel de la cautividad de Babilonia.  
 Un Redentor vendrá a Sion predicando las buenas nuevas a los mansos y a proclamar libertad a los cautivos (Isaías 61:1-3). "¡Cuán hermosos sobre los montes son los pies del que trae buenas nuevas!" (Isaías 52:7).  "He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a pasar por tí el malvado; pereció del todo" (Nahúm 1:15).  Desde luego, eran buenas noticias las que se le comunicaban a Israel al anunciarles la liberación de la esclavitud de Babilonia, pero el término Evangelio ha venido a ser –por su connotación y preponderancia en el Nuevo Testamento- algo más que simplemente la buena nueva de que Dios actuaría en gracia y misericordia a favor de una nación en particular.  
 El Evangelio es un mensaje de carácter universal, dirigido "a toda criatura" y "a todas las naciones".   Es el mensaje de que "el reino de Dios se ha acercado" (Marcos 1:15).  Es las buenas nuevas de que Dios ha provisto la redención del hombre.   El Evangelio afirma que la salvación del pecado se obtiene a través de la gracia de Dios ; no se gana por buenas obras ni se otorga en base a los méritos humanos.  Jesús el Mesías vió en las profecías del Antiguo Testamento una descripción de su propia misión.
 Leemos en Lucas 4:16-21:  "Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró a la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.  Y se le dió el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:  El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.  Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos estaban fijos en él.  Y comenzó a decirles:  Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros".  De modo pues, esas profecías expresaban ese mismo sentido de liberación y alabanza que era el verdadero carácter de su proclamación mesiánica.  Asi que, en Cristo hallaban su cumplimiento pleno estas profecías, y nos informa el Evangelio según Marcos que Jesús vino a Galilea "predicando el evangelio del reino de Dios" (Marcos 1:14).
 La palabra EVANGELIO aparece unas 75 veces en el Nuevo Testamento.  Al examinar los cuatro evangelios encontramos que la palabra εὐαγγέλιον (evangelion) es usada solamente por Mateo y Marcos.  Sin embargo, el concepto no es ajeno a Lucas, quien usa la forma verbal unas 26 veces, y el sustantivo dos veces en el libro de los Hechos de los Apóstoles.  Juan, por su parte, no usa la palabra ni la forma verbal.  Casi siempre Mateo describe el evangelio como "el Evangelio del reino".  
 Desde luego, no se trata sino del mismo evangelio que Marcos llama "el Evangelio de Dios" o "Evangelio del reino de Dios", y que resume en las palabras: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado".  En Mateo 26:13 nuestro Señor se refirió a "este evangelio", y el contexto indica que estaba haciendo alusión a su muerte que se aproximaba.  El ministerio de Jesús podía ser resumido en las palabras de Mateo 4:35 y 9:35 así: "predicando el evangelio del reino".  Este evangelio del reino ha de ser "predicado en todo el mundo, y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14). 
 Marcos usa la palabra εὐαγγέλιον (evangelion) significando "las buenas noticias que hablan de Jesucristo" cuando al iniciar su evangelio escribe: "Principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios" (Marcos 1:1).  El evangelio y el reino de Dios son sinónimos (Marcos 10:29 y Lucas 18:29).  Este evangelio es de tal importancia que por su causa el hombre debe estar deseoso de entrar en una vida de auto negación.  "Pues cualquiera que desee salvar su vida , la perderá; pero cualquiera que haya de perder la vida por causa de mí y del evangelio, la salvará" (Marcos 8:35).
 Después de su resurrección, nuestro Señor Jesucristo ordenó a sus discípulos: "Id por todo el mundo y proclamad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15).  Aunque este evangelio fue rechazado mayoritariamente por los judíos, a pesar de las evidencias de que Dios hablaba y actuaba a través de su Hijo, el Señor reunió a su alrededor a una "manada pequeña" de discípulos, que vinieron a ser el núcleo de la Iglesia en Pentecostés.  Aquel día, y desde entonces, la predicación fue acerca de Jesús y del perdón de pecados por su muerte.  Ese es "el evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24).  Y estaba dirigido a toda la humanidad.
 A Pablo le fue revelado "el evangelio de la gloria de Cristo" y le fue encomendado "el glorioso evangelio del Dios bendito"
(1 Corintios 4:4; 1 Timoteo 1:11).  Este ministerio le fue dado al apóstol Pablo de un modo tan peculiar que él lo llama: "mi evangelio" (2 Timoteo 2:8).  Abarcaba más que la salvación, por magno que sea este hecho, porque Pablo estaba deseoso de dar a conocer "el misterio del evangelio", que separa a los creyentes de Adán y los une a Cristo.  
 El apóstol Pablo usa la palabra εὐαγγέλιον (evangelion) unas sesenta veces en sus cartas.  Su ministerio fue distintivamente la proclamación del evangelio.  Según lo expresa en Romanos 1:1, fué "apartado para el evangelio", y fue "hecho ministro por el don de la gracia de Dios" (Efesios 3:7).  Fue llamado especialmente "para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable , santificada por el Espíritu santo" (Romanos 15:16).  Se le había confiado el evangelio de la incircuncisión (los gentiles) como a Pedro el de la circuncisión (los judíos) (Gálatas 2:7).
 Él aceptó el evangelio como un depósito sagrado, lo recibió "no de hombre sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 2:11,12), y, por tanto, su urgencia al comunicar el evangelio era tal que en cierta ocasión exclamó: "¡Ay de mí si no predico el evangelio" (1 Corintios 9:16).  Por causa del evangelio estaba dispuesto a la abnegación; a todos se hizo de todo con el fin de ganar a algunos.  Creía firmemente que quienes desobedecían al evangelio perecerían, y que, para los que creían, el evangelio había llegado a ser efectivamente el "poder de Dios para la salvación" (Romanos 1:17).
 Para el apóstol Pablo, el εὐαγγέλιον (evangelion) es preeminentemente "el evangelio de Dios" (Romanos 1:1; 15:16; 2 Corintios 11:7 y
1 Tesalonicenses 2:2,8,9).  Proclama la actividad redentora de Dios mediante la persona y obra del Hijo de Dios, Cristo Jesús. Asi también es "el evangelio de Cristo", el cual define en diversas formas como "el evangelio de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tesalonicenses 1:18), "el evangelio de la gloria del Dios bendito" (1 Timoteo 1:11), "el evangelio de su Hijo" (Romanos 1:9), y "el evangelio de la gloria de Cristo" (2 Corintios 4:4).
 Es "la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación"
(Efesios 1:13).  Es "el evangelio de la paz" (Efesios 6:15).  Proclama "la esperanza de la vida eterna" (Colosenses 1:23).  A través de este evangelio son traídas a la luz "la vida y la inmortalidad" (2 Timoteo 1:10).  El apóstol Pablo resume así el mensaje del evangelio en 1 Corintios 15:3-4: 
"Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó, conforme a las Escrituras".
 El mensaje apostólico contenía una proclamación histórica de la muerte, resurrección y exaltación de Jesús, presentada ésta como el cumplimiento de la profecía e incluía la responsabilidad del hombre.  Era una evaluación teológica de la persona de Jesús como Señor y Cristo, y un llamado al arrepentimiento y a recibir el perdón de pecados.  El evangelio es el "poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree" (Romanos 1:16).  Como instrumento del Espíritu santo, el evangelio convence.
 Los apóstoles fueron apresados, pero "la palabra de Dios no está presa" (2 Timoteo 2:9), el evangelio no puede ser apresado.  A pesar de ser buenas nuevas, no obstante, recibe la oposición de un mundo rebelde.  Dice el apóstol Pablo en
1 Tesalonicenses 2:2: "tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio en medio de gran oposición".  
Muchas veces la oposición al mensaje se manifiesta como oposición al mensajero.  Sin embargo, quienes proclamamos el evangelio debemos ser osados y sencillos, no confiando en la elocuencia, para no hacer vana la cruz de Cristo.  Para los que se pierden, el evangelio es necedad y piedra de tropiezo; pero para los que se salvan, el evangelio es poder de Dios.

El Llamamiento de Dios


"Porque muchos son llamados, y pocos escogidos."
   (Mateo 22:1-14).
Por “llamamiento” entendemos la obra de Dios Todopoderoso, citando al hombre mediante su palabra y atrayéndole con su poder, con el objeto de que de pura gracia participe y goce de los beneficios de la redención obrada por Cristo en la cruz del Calvario. La palabra griega traducida llamamiento (o vocación) es “kaleo”, que significa citar o invitar. Este citar o invitar se hace efectivo por la eficacia de la palabra de Dios Soberano, como podemos ver en Isaías 55:10,11:
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que realizará lo que me place, y cumplirá aquello para que la envié.”
 El poder creativo de la palabra de Dios se observa en Génesis 1:3: “y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Esta es una de las doctrinas fundamentales de nuestra fe, según Hebreos 11:3: “Por la fe entendemos que el universo fue enteramente organizado por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de cosas no visibles”. De la misma manera que Dios mediante su palabra creó todas las cosas, así también por medio de su llamamiento Él produce en los llamados la respuesta que la citación requiere.
 En el Antiguo Testamento se narra la historia del pueblo de Israel, al cual Dios llamó fuera del paganismo, comenzando con la persona de Abraham y su descendencia. Esta familia entró a Egipto y, más adelante, cuando creció en número de personas como un pueblo y comenzaron a ser abusados por Faraón y los egipcios, Dios los sacó de la esclavitud de Egipto, los llamó para que fueran su pueblo, para que le sirvieran y gozaran de su libre gracia para siempre.
 Además, ciertos individuos fueron llamados o ungidos por Dios con un propósito específico siempre en conexión con el destino corporativo de Israel, como lo fue Ciro, de quien se dice en Isaías 45:4,5 que no conoció a Dios: “Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste...yo te ceñí, aunque tú no me conociste”. Aún así, se le llamó “pastor”, “siervo” o “ungido” de Dios, uno que ejecutaría la voluntad de Dios.
 En el Antiguo Testamento, el concepto llamamiento significa una disposición de acontecimientos y destinos mediante los cuales Dios ejecuta sus propósitos. Para el profeta, los llamamientos de Dios expresan determinaciones incondicionales e irreversibles, que de ninguna manera pueden ser frustradas, son el ejercicio de la voluntad soberana de Dios, la ejecución de sus planes eternos. Romanos 11:29 nos dice: ”Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables”.
 En el Nuevo Testamento, el concepto “llamamiento” tiene que ver con la forma en que Dios se acerca al individuo. En los evangelios sinópticos y en Hechos de los Apóstoles el término usado denota el llamado o citación verbal de Dios para llevar al hombre al arrepentimiento. Este llamado al arrepentimiento es hecho por Cristo o por sus siervos en su nombre. Se llama al hombre a arrepentirse, a creer al evangelio, a la salvación y al servicio. La promesa del perdón de pecados y el don del Espíritu Santo es “para cuantos el Señor nuestro Dios llame” (Hechos 2:39).
 Mateo 22:14 dice: “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”. Los “escogidos” son aquellos que responden al llamado o citación por la acción soberana de Dios que asegura invariablemente una respuesta positiva. Dios, eficazmente mediante su llamamiento hace surgir de manera efectiva la fe por medio del evangelio y la operación secreta del Espíritu Santo, quien une a los hombres en Cristo, según el propósito de gracia de Dios en su elección.
 También en el Nuevo Testamento los “llamados” son aquellos que han sido objetos de la acción soberana de Dios. El llamamiento es el acto mediante el cual se confieren los beneficios de la redención a quienes estaban ordenados para la salvación. Ahora bien, este llamamiento supremo y celestial a la libertad y la felicidad demanda de los llamados caminar como es digno de él, en santidad, perseverando y esperando pacientemente en el Señor, en paz y desarrollándose en un crecimiento constante.
 Dios está hoy llamando a los hombres al arrepentimiento de sus pecados a través del mensaje del evangelio. Dios envió a su Hijo al mundo a salvar a todo aquel que en él cree. La fe implica el reconocimiento de la condición pecaminosa de la cual el que cree en Cristo ahora se haya consciente y de la cual se haya arrepentido y se aparta por el nuevo principio de santidad que ahora posee por la acción del Espíritu Santo en su vida.
 Apreciado lector: ¿aceptarás en esta ocasión el llamado de Dios al arrepentimiento? Si es así, te saludo fraternalmente en el nombre de Cristo. Tus pecados te son perdonados y has sido declarado justo por la fe en la sangre preciosa de Cristo. Todo ello es obra de Dios, por de Él es la salvación en su totalidad. Ahora has de vivir dando con tu vida y servicio una respuesta agradecida a la bondad y la gracia de Dios.