Como en todos los viajes de misiones recibo la noticia que hoy nos toca bautizar a algunas personas. Esa sensación de gozo y emoción inunda, cierto sentido de responsabilidad también, porque imagino que alguien más sembró la semilla que nosotros estamos yendo a cosechar, aun no se el número de personas que llegaran a hacerlo pero la sola noticia trae gran emoción a mi ser. Algo dentro de mí me dice que este no será un simple bautizo, la faena de los muchos días fuera de casa por este día no me preocupa más, y por un tiempo eh dejado de extrañar a mi novia(tal vez no debería mencionar eso) pacientemente espero las 3 de la tarde, pensativo aun acerca de que debo vestir, pues aunque hoy el sol estuvo muy fuerte produciendo una gran sensación de calor, conozco muy bien catahuasi y huayllampi y sé que por la tarde el clima baja a gran proporción.
Huayllampi es un pueblo muy
agradable con gente muy cálida y amable, a unas 4 0 5 horas de lima si tomas la
ruta vía cañete pasando por lunahuana, la altura no es tan fuerte (nada que no
se pueda soportar) 1370msnm. Y a unos 5 minutos de manejo de donde nos
hospedamos en catahuasi.
Ya pasada la tarde la emoción y
sensación de gozo por el bautismo me invade, nos dirigimos al norte a unos 8
minutos de manejo a canchan hay un riachuelo pequeño, y nos tocó bautizar a
Pablo un anciano de 84 años al cual tuvimos que cargar para poder bautizarlo,
pero él no es el centro de mi historia hoy.
Dejamos canchan y ahora nos vamos
al sur para huayllampi atravesando catahuasi, nos detenemos en un lugar y yo desciendo
de la camioneta y el resto se adelanta unos 200 metros me dicen que espere ahí
que una hermana va bautizarse y que ya venía. La emoción se apodera de mí, pues
como ya lo dije los bautismos al igual que las dedicaciones me traen una alegre
sensación. Mi sorpresa es muy grande al ver salir a la hermana (que por alguna
razón que no puedo explicar pensé que era alguien de entre 40 a 50 años) es una
anciana de sonrisa contagiante que muy orgullosa me cuenta lleva un año en la
fe en nuestro señor Jesucristo, y que ha estado esperando con ansias este día
de su bautismo, su nombre es Rufina y
tiene 93 años.
Nos dirigimos camino al lugar donde nos toca bautizar un pequeño
puquio ( pequeño manantial de agua) formado al costado del torrentoso rio cañete,
pero que está a unos 70 metros de descenso en picada, y lo primero que tengo en
la mente es como hare para bajar a esta preciosa anciana quien se aferra
fuertemente a mi brazo al caminar,
Nos paramos frente al lugar y como que la duda invade su rostro y me
dice: uy y ahora podre bajar? Voy a terminar rodando? (pese a la gran emoción
que el bautismo me provoca, la sensatez también viene a mi) me pregunto si en
verdad es justo forzar a esta anciana descender tan complicada pendiente solo
para bautizarla; pero mucho antes de decirle algo pareciera que ella ha leído
mi mente, y me dice: de ninguna manera
dejo de bautizarme; este es el día que hizo el señor para mí y esto no me dará
temor, y decide comenzar el complicado descenso sujeta a mi mano.
Una extraña sensación de admiración hacia esta anciana invade mi
ser(no se en verdad si a esa edad yo sería capaz de hacer eso) cada paso que
damos en descenso se lleva un año de mi vida sin exagerar, porque ella descansa
todo el peso de su cuerpo en mi brazo, el descenso se hace más complicado y veo
lo cansada que esta, parte de su ser comienza a temblar no sé si de miedo a
caer o la alegría por el bautismo, trato de ser valiente y darle ánimos pero en
mi mente me pregunto y a mi quien me da ánimos, son 4 personas bautizándose en
este lugar y parte del grupo trata de ayudar a los otros y parte del grupo
tiene que hacer este descenso complicado y rocoso.
Finalmente descendimos aún me pregunto como lo hicimos? y al mirar
todo lo que descendimos me pienso y ahora como subiremos?, pero esa
preocupación vendrá después. Junto con Paul (el pastor americano líder del
grupo) ingreso al puquio, no voy a negar lo frio que el agua estuvo, en
cualquier otra situación podía producir hipotermia pero en esta me produce
emoción y alegría, además el sonido del caudaloso y torrentoso rio cañete como
que ofrece un sonido agradable la sinfónica del señor tocando una melodía
celestial usando la naturaleza para ello, Rufina está súper emocionada, pero al
ingresar al agua no puede dejar de exclamar: uy! Que frio hace… el puquio no es
tan profundo me llega casi a la altura de la rodilla, pero conociendo lo
pequeña que Rufina es (me llega casi al hombro) sé que será suficiente para
ella.
Ya en el agua una vez hechas las preguntas típicas de bautismo. Y con
una gran convicción esta anciana de 92 años responde: tengo fe y amo a mi Señor
Jesucristo y quiero obedecerle en todo.
Que convicción, que gozo, que valentía de esta anciana, que privilegio
tengo de haber sido parte de su bautismo, ya sumergida por dos segundos en el
agua, solo pienso y oro en mi mente que Dios guarde a esta temerosa mujer cuya
valentía me inspiro a escribir…
Demás está decir que la emoción de ese bautismo fue tal, que subimos
la pendiente como unos adolescentes de 17 años, lo hicimos rápido y contentos.
Siempre recordare ese 04 de abril del 2013, y siempre recordare la valentía y
fidelidad de esta dulce anciana Rufina mujer temerosa de Dios.
Han pasado muchos días pero en
mi ser mi espíritu aún se regocija al narrar para ustedes esto, algunos
bautizan en hermosos bautisterios hechos de mármol y cerámica fina, y tienen
gran gozo, algunos como nosotros tenemos el privilegio de bautizar en ríos como
el amazonas, o preciosos puquios como este, y a grandes siervas como Rufina y también
tenemos gran gozo.
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